Cosmética coreana, ¿sí o no? La respuesta empieza en tu piel
La cosmética coreana puede tener mucho que aportar al cuidado de la piel. Pero que un producto sea coreano, innovador o viral no significa que sea adecuado para ti. Su origen no sustituye a las preguntas que de verdad importan: qué necesitas, qué aporta esa fórmula y cómo encaja en tu rutina.
Hace poco, una mañana mientras escuchaba la radio, hubo un dato que consiguió llamar mi atención de inmediato. Hablaban de una investigación sobre vídeos de TikTok dedicados a la cosmética coreana y a la famosa glass skin. Sí, esa «piel de cristal», de apariencia muy lisa y luminosa, de la que tanto se habla.

Qué dice el estudio sobre cosmética coreana y TikTok
La investigación se presentó el 30 de septiembre de 2026 en el Congreso de la European Academy of Dermatology and Venereology (EADV), en Viena. Analizó 38 vídeos seleccionados sobre cosmética coreana y glass skin.
Según la nota oficial de la EADV, casi el 95 % contenía al menos una afirmación potencialmente engañosa. El 84 % no tenía en cuenta los distintos tipos de piel y el 45 % proponía combinaciones excesivas de activos sin las correspondientes advertencias de seguridad.
Solo uno mencionaba el riesgo de irritación. Solo dos hablaban de fotoprotección. Ninguno advertía sobre dermatitis de contacto y ninguno citaba fuentes externas.
Conviene leer estos datos con su contexto: describen los 38 vídeos analizados, no todos los vídeos de TikTok ni todos los cosméticos coreanos. Además, analizar recomendaciones en redes no equivale a evaluar la eficacia de los productos. La fuente consultada es la comunicación del congreso, no un artículo científico completo.
Los datos llaman la atención. Pero sería muy fácil sacar de ellos una conclusión equivocada: que el problema es la cosmética coreana.
Y no lo es. Vamos, no tiene por qué serlo.
Lo que valoro de la cosmética coreana
Personalmente, tengo claro que la cosmética coreana ha aportado muchísimo a nuestra manera de entender el cuidado de la piel. Lo que más me gusta de su filosofía es el interés por prevenir, mantener la hidratación, cuidar la barrera cutánea y dar importancia a la fotoprotección.
Además, ha conseguido algo nada irrelevante: ofrecer productos con texturas muy agradables y fáciles de utilizar.
Y esto último también importa. Porque la eficacia de un cosmético no depende únicamente de sus ingredientes. También depende de que se utilice y de que se utilice de manera constante. No me canso de repetirlo.
Un producto que encaja en nuestra vida cotidiana tiene más posibilidades de acompañarnos que una rutina que abandonamos porque resulta incómoda o interminable.
Innovación cosmética y evidencia: qué debemos distinguir
Corea también ha demostrado una enorme capacidad para innovar y explorar ingredientes y formatos. Pero aquí conviene introducir un matiz fundamental: innovación no es sinónimo de evidencia.
Que un ingrediente tenga un mecanismo de acción interesante o resultados prometedores no basta para dar por demostrado lo que un producto concreto puede hacer en nuestra piel. Conviene preguntar qué se ha estudiado, para qué objetivo y con qué formulación.
Esto también se aplica a los activos conocidos. Encontrar retinoides, vitamina C o niacinamida en una etiqueta no nos cuenta toda la historia.
Como explicaba en el artículo sobre cómo elegir un cosmético y qué nos dice realmente su formulación, un listado de ingredientes no permite valorar por sí solo el producto completo.
Y, como en cualquier otro lugar, en Corea hay calidades: productos maravillosos y productos que dan pena.
¿Hace falta una rutina coreana de diez pasos?
Después está la famosa rutina de diez pasos.
Aplicar diez productos no es necesariamente mejor que utilizar tres o cuatro bien elegidos. En cambio, introducir muchos productos y activos simultáneamente puede aumentar el riesgo de irritación, especialmente cuando se acumulan ingredientes con efectos irritantes. También hace más difícil saber qué está funcionando y qué está provocando un problema.
La American Academy of Dermatology recomienda un cuidado sencillo, basado en limpieza, hidratación y protección solar, y advierte de que usar varios productos puede irritar la piel. Es un punto de partida que debe adaptarse a las necesidades de cada persona, no una obligación de utilizar exactamente tres envases.
Aquí es donde, para mí, el estudio sobre TikTok adquiere verdadero interés.
Principios como la limpieza suave, la hidratación o el cuidado de la barrera tienen sentido. Lo que se cuestiona es convertirlos en rutinas universales, sin explicar para quién son apropiadas.

Antes de copiar una rutina, pregunta: ¿para qué piel?
Una persona enseña los productos con los que ha conseguido una piel luminosa. Otra copia la rutina. El vídeo acumula millones de visualizaciones. Aparecen nuevas recomendaciones, enlaces de compra y un producto detrás de otro que parece imprescindible incorporar.
Y mientras tanto desaparece la pregunta fundamental: ¿para qué piel?
Una piel seca no necesita lo mismo que una piel con acné. Una piel resistente no tolera lo mismo que una piel con rosácea. Una piel joven no tiene necesariamente las mismas necesidades que una piel fotoenvejecida. Y ni siquiera nuestra propia piel necesita siempre lo mismo.
Por eso, antes de incorporar un cosmético coreano —o de cualquier otro origen—, merece la pena detenerse en algunas preguntas:
- ¿Qué quiero mejorar? Elegir para una necesidad concreta ayuda más que perseguir una promesa general de «piel perfecta».
- ¿Qué aporta a lo que ya utilizo? Un producto nuevo debería tener una función comprensible dentro de la rutina, no estar ahí solo porque aparece en todos los vídeos.
- ¿Es adecuado para mi piel y su tolerancia? La elección debe tener en cuenta sus características y los problemas que pueda presentar.
- ¿Cómo voy a incorporarlo? Introducir novedades de una en una facilita observar cómo responde la piel. La American Academy of Dermatology ofrece orientaciones para probar un producto antes de incorporarlo.
- ¿Puedo mantener esta rutina? La comodidad y la constancia también cuentan. Una rutina de muchos pasos que no encaja en tu día a día difícilmente será una buena elección para ti.
Si un producto provoca una reacción, deja de utilizarlo. Si la reacción es intensa o no mejora, o necesitas identificar qué la causa, consulta con dermatología. Seguir añadiendo productos por recomendaciones de un vídeo no resuelve esa duda.
Descubrir un cosmético no significa necesitarlo
Las redes sociales nos han permitido descubrir cosméticos, ingredientes y formas de cuidar la piel que probablemente hace años habrían tardado mucho más en llegar hasta nosotros. Eso es una enorme ventaja.
El problema aparece cuando confundimos descubrir con necesitar.
Cuando «esto me funciona» se convierte en «esto funciona para todos».
Porque quizá la pregunta nunca debería ser si la cosmética coreana es mejor o peor que la occidental.
La pregunta debería ser mucho más sencilla: ¿esto es bueno o es bueno para mi piel?
Y entre una cosa y la otra hay todo un mundo.
Por María Estela de Abajo Sanz, directora de ESTELA Belleza y esteticista. Divulgación sobre cosmética, cuidado de la piel y decisiones de belleza con criterio.
Adaptación para el blog de un artículo de María Estela de Abajo Sanz preparado para la versión digital de La Nueva España, del 19 octubre de 2026.
Las imágenes de este artículo han sido generadas con inteligencia artificial y se utilizan con fines ilustrativos.



